Sorbo el vino y me perdono

El dolor apremiante de este salto al vacío dejó un rastro de amor y amargura en algún sitio

Descorché la botella, victorioso y engreído mas no pude negar el dolor autoinfligido y aquel que derramé sobre la persona amada, quizás este el más hiriente, incisivo hasta en el alma 

Sirvo mi copa y brindo en soledad con la sombra que aquella deja tras la luz de este candil 

Y, ahora sí, me entrego a blandir la copa en alto y, aunque tremuloso el llanto, sorbo el vino y me perdono.

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