Gate B11
No puedes ignorarlo,
está allí el silencio de la muchedumbre.
Muchos hablan pero pocos callan su imperiosa necesidad
de transmitir con palabras aquello que sus cuerpos comunican.
Comparten destino, al menos, en el día de hoy
y, aunque no lo saben, sus vidas se asemejan más que panal y miel.
Ávidas miradas se ponen de manifiesto
y se encuentran intensamente entre la multitud.
Emociones y sentimientos,
miedos y también sueños.
Sueños locos que llaman a la puerta del desván de tu mente,
que te despiertan con su fuerza y te arrojan
a la dulce y amarga realidad cada mañana.
Pero no se trata de eso, sino de todo lo demás,
del titubeo y la incerteza, de caminar sobre la cuerda floja
con destreza y tesón sin olvidar el estilo, el amor propio ante el destino.
Y saturar nuestros instintos más voraces parece cernirse como un atajo definitivo.
está allí el silencio de la muchedumbre.
Muchos hablan pero pocos callan su imperiosa necesidad
de transmitir con palabras aquello que sus cuerpos comunican.
Comparten destino, al menos, en el día de hoy
y, aunque no lo saben, sus vidas se asemejan más que panal y miel.
Ávidas miradas se ponen de manifiesto
y se encuentran intensamente entre la multitud.
Emociones y sentimientos,
miedos y también sueños.
Sueños locos que llaman a la puerta del desván de tu mente,
que te despiertan con su fuerza y te arrojan
a la dulce y amarga realidad cada mañana.
Pero no se trata de eso, sino de todo lo demás,
del titubeo y la incerteza, de caminar sobre la cuerda floja
con destreza y tesón sin olvidar el estilo, el amor propio ante el destino.
Y saturar nuestros instintos más voraces parece cernirse como un atajo definitivo.
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